ANTECEDENTES
El sector de las industrias textil,
del vestido y del calzado es uno de los que más se han mundializado. Como
consecuencia de este fenómeno, cada vez más rápido desde hace unos años, la
distribución mundial de la producción y del comercio ha cambiado
radicalmente en los dos últimos decenios.
La redistribución mundial de la industria textil se inició a finales
del decenio de 1960 con la expansión de nuevos centros de producción en
Asia. En ciertos casos, especialmente en el Asia meridional, los países
productores iniciaron sus actividades ensamblando telas importadas y,
progresivamente, se organizó una industria textil nacional. Muchos países en
desarrollo imitaron esta estrategia "ascendente" de industrialización y,
desde hace veinte años, el volumen de la producción textil crece a un ritmo
medio de aproximadamente 1,2% en el mundo, frente a un 2,7% en los países en
desarrollo y hasta un 3,6% en los países asiáticos en desarrollo.
No obstante, los países desarrollados consiguieron mantener una industria
textil viable, principalmente en la gama superior del mercado, mediante
medidas de reestructuración y de modernización. Gracias a ello, seis países
desarrollados siguen figurando entre los diez primeros exportadores de
textil por el valor de su producción.
La industria del vestido, concentrada en un principio en los países
industrializados, se extendió por "oleadas" graduales a los países en
desarrollo. En los 20 últimos años, la mayor competencia de los países de
salarios bajos hizo disminuir esta actividad en la mayoría de los países
industrializados (por ejemplo, en la Comunidad Europea, el índice de
producción del vestido -- base = 100 en 1973 -- bajó en 1992 a 79,8). Como
la mayoría de los países productores del mundo en desarrollo son
exportadores, desde 1970 casi han duplicado (hasta más del 60%) su cuota de
mercado mundial del vestido. Los más eficaces son los países asiáticos. En
Europa central y oriental, varias empresas extranjeras del ramo de la
confección, atraídas por la proximidad del mercado europeo occidental,
empezaron hace unos diez años a invertir y a concertar acuerdos de
subcontratación, permitiendo a algunos de esos países, convertirse en
importantes proveedores de vetido en esa región.
La industria del calzado presenta una estructura y unas
características de producción análogas a las del vestido, y ha experimentado
los mismos cambios en la distribución de la producción y del comercio
internacional.
EMPLEO (ASPECTOS CUANTITATIVOS)
Desde el punto de vista cuantitativo, la distribución del empleo mundial se
ha modificado considerablemente en el sector del vestido, y en menor medida
en las industrias textil y el calzado, con el traslado de la producción de
los países industrializados a los países en desarrollo, principalmente de
Asia oriental y sudoriental. Por ejemplo, en 1980-1985, 1985-1990 y
1990-1992 el empleo total en el sector estructurado de las industrias
textil, del vestido y el calzado del Grupo "G7" de países de la OCDE
disminuyó en un 17, 7 y 7%, respectivamente. Esta tendencia persistió en
1993-1994. En cambio, también en el período 1980-1992, en una muestra
representativa de seis países asiáticos (República de Corea, China,
Filipinas, India, Indonesia y Malasia), el empleo total de las empresas de
las industrias textil, del vestido y el calzado del sector estructurado
aumentó en un 17, un 13 y un 2%, respectivamente, en 1980-1985, 1985-1990 y
1990-1992. Por otra parte, el empleo en el sector no estructurado creció más
deprisa en los países en desarrollo que en los países industrializados, lo
cual intensificó el trasvase de puestos de trabajo de los países de ingresos
altos a los de ingresos bajos.
En los países industrializados, el principal problema cuantitativo en
materia de empleo sigue siendo, pues, el de mantener actividades viables y
competitivos en el sector, con objeto de estabilizar el empleo en un nivel
"socialmente aceptable". En los países en desarrollo, en cambio, se busca la
competitividad en el plano internacional para conservar el nivel de empleo
generado por la mundialización.
EMPLEO (ASPECTOS CUALITATIVOS)
En los países industrializados, el traslado de actividades de gran densidad
de mano de obra a países en desarrollo ha recortado considerablemente las
oportunidades de empleo de los trabajadores no cualificados. Se han perdido
puestos de trabajo no cualificados en regiones que dependían en gran medida
de estas industrias, y ha resultado difícil aplicar una política de
readaptación profesional y de redistribución de los trabajadores, porque su
nivel de formación inicial era muy bajo. Las nuevas técnicas adoptadas para
modernizar las industrias textil, del vestido y el calzado han creado nuevas
categorías de puestos de trabajo y nuevas oportunidades de empleo que exigen
un nivel de calificación más alto, pero solamente un número limitado de
trabajadores no cualificados han podido aprovecharlas.
En los países en desarrollo, los requisitos de los puestos de trabajo y de
la formación necesaria dependen directamente del desarrollo del sector de
las industrias del textil, el vestido y el calzado. En una fase inicial de
desarrollo, las necesidades de formación son modestas, porque las técnicas
de producción son relativamente sencillas. Pero al crecer, las empresas
tienen que mejorar su calidad y utilizar tecnologías más complejas. Ello
eleva rápidamente el nivel de formación necesario y los medios de formación
existentes resultan insuficientes para satisfacer esta demanda.
Otro grave problema que no se ha resuelto es el de la flexibilidad cada vez
mayor que precisan las empresas de las industrias textil, del vestido y el
calzado. Ante la presión generada por la competencia internacional, a las
empresas les resulta difícil garantizar una estabilidad en el empleo
duradera. En el sector estructurado, propenden a sustituir los contratos
permanentes a tiempo completo por otros de duración determinada, a tiempo
parcial o temporales. Se establecen asimismo acuerdos de subcontratación con
empresas más pequeñas, en muchos casos del sector no estructurado. Por su
parte, éstas recurren cada vez más a trabajadores a domicilio que ofrecen
una flexibilidad óptima. Todos estos factores aumentan la precariedad del
empleo, en particular en el caso de las trabajadoras, que constituyen la
mayor parte de la mano de obra no cualificada del sector.
CONDICIONES DE TRABAJO
En los países desarrollados, los ingresos reales se han mantenido estables o
han aumentado incluso ligeramente gracias a una redistribución de la mano de
obra en puestos de trabajo que requieren mayores calificaciones. No
obstante, algunos grupos vulnerables como los trabajadores no cualificados
(principalmente mujeres) y los trabajadores a domicilio están más expuestos
y, para conservar sus puestos de trabajo, aceptan con menor reticencia unas
condiciones de trabajo más difíciles y salarios más bajos. Los hechos
evidencian en los países de ingresos altos y medianos unas disparidades
crecientes entre los salarios de los trabajadores de las industrias del
textil, el vestido y el calzado que se deben en gran medida a la
generalización de la subcontratación. Las peores condiciones de trabajo
rigen en el sector no estructurado, que es el último eslabón de la
subcontratación y el que más expuesto está cuando se reducen los costos. Las
innovaciones técnicas y la utilización de maquinaria moderna han contribuido
a mejorar la seguridad y a prevenir ciertas enfermedades profesionales. A
pesar de la promulgación de leyes sobre el particular, la inspección del
trabajo sigue siendo inadecuada en muchos países en desarrollo y casi
inexistente en el sector no estructurado.
La mundialización de las industrias del textil, el vestido y el calzado ha
fomentado el desarrollo de una "economía sumergida". En el sector del
vestido, en particular, el trabajo clandestino prolifera tanto en los países
en desarrollo como en los países desarrollados. Las prendas de vestir se
confeccionan en talleres que explotan abusivamente a una mano de obra
integrada a menudo por migrantes clandestinos. En las zonas francas de
exportación se priva con frecuencia a los trabajadores de las industrias
textil, del vestido y el calzado de sus derechos humanos fundamentales en
materia de trabajo, en particular los de sindicación y de negociación
colectiva.
El trabajo infantil sigue siendo en este sector una cruel realidad, y cabe
incluso que haya aumentado en los últimos veinte años a causa del auge del
sector no estructurado y del trabajo a domicilio, aunque esta tendencia
empiece a invertirse con la presión creciente de diferentes organismos. Se
adoptan cada vez más iniciativas para combatir el trabajo infantil y, de
modo más general, para promover los derechos fundamentales de los
trabajadores de las industrias textil, del vestido y el calzado. Un ejemplo
notable de esta evolución son los "códigos de conducta" voluntarios que han
elaborado las empresas multinacionales de las industrias del textil, el
vestido y el calzado, tanto en el ámbito de la producción como de la venta
al por menor.
ACTIVIDADES DE LA OIT
El Departamento de Actividades Sectoriales ha estudiado casi todos los temas
sociales y laborales antes citados en sus reuniones sectoriales tripartitas
sobre las industrias del textil, el vestido y el calzado. Estas reuniones de
la OIT ofrecen a sus mandantes tripartitos la oportunidad de examinar
asuntos sectoriales y de aprobar, habitualmente por unanimidad, conclusiones
y resoluciones. Los documentos adoptados revisten la forma de directrices
internacionalmente reconocidas para las organizaciones de empleadores y de
trabajadores, los gobiernos y la OIT. La
Reunión tripartita sobre los efectos en el empleo y en
las condiciones de trabajo de la mundialización de las industrias del
calzado, los textiles y el vestido es la
más reciente que se celebró en esta esfera (Ginebra, 28 de octubre - 1 de
noviembre de 1996). En ella se adoptaron varias conclusiones y dos
resoluciones: una sobre el trabajo infantil y la otra sobre la acción futura
de la OIT en las industrias del calzado, los textiles y el vestido. Una
actividad actual de la OIT que cobrará más importancia en lo futuro es el
análisis de los "códigos de conducta" voluntarios adoptados por un número
creciente de empresas de las industrias textil, del calzado y el vestido. Se
prepararán repertorios de recomendaciones prácticas que las diferentes
empresas podrán adoptar a su guisa, y se facilitarán servicios de
asesoramiento para promover su adopción y aplicación. Se analizarán las
"campañas de etiquetado" y otras iniciativas sociales análogas, con la
finalidad general de comprender mejor cómo las empresas de las industrias
textil, del calzado y el vestido responden a una concienciación cada vez
mayor de su "responsabilidad social".
La
Reunión tripartita sobre las prácticas laborales de
las industrias del calzado, el cuero, los textiles y el vestido
se llevará a cabo en Ginebra del 16 al 20 de octubre de 2000.
La OIT también participa activamente
en el esfuerzo internacional para combatir el trabajo infantil. El
Programa InFocus sobre el Trabajo Infantil (IPEC)
clama la eliminación progresiva del trabajo infantil forzando las
capacidades nacionales para combatirlo. En varios países, especialmente en
Asia del sur, específicamente se trabajó con las industrias TCF.
Con el fin de regular y proteger a
los trabajadores del hogar la Conferencia Internacional de Trabajo adoptada
en el
Convenio sobre el trabajo a domicilio (N°. 177),
de 1996 y acompañando la
Recomendación sobre el trabajo a domicilio (N°184).
La OIT ha recientemente reforzado sus actividades promocionales de
Convenciones relacionadas a derechos laborales fundamentales , y una
revisión de medios para fortificar la supervisión maquinaria para algunos
esta en camino.
SELECCION DE PUBLICACIONES DE LA
OIT
La OIT ha continuado sus actividades de seguimiento de los tres subsectores
en reuniones tripartitas internacionales que ofrecen un foro para la
discusión y la búsqueda de un consenso. Las conclusiones y las resoluciones
que se adoptan en las mismas señalan orientaciones a la política que
conviene llevar a cabo en dichos subsectores. Los informes más recientes
relativos a esas reuniones son los siguientes:
Prácticas
laborales
en las industrias del calzado, el cuero, los textiles
y el vestido, Informe para la Reunión
Tripartita, Ginebra, 2000.
Barme, Catherine. Homeworkers: Towards
improving their working conditions in the textile, clothing and footwear
industries, Working Paper, WP.150 (disponible en inglés), Actividades
Sectoriales, Ginebra, 2000.
La incidencia en el empleo y en las
condiciones de trabajo de la mundialización de las industrias del calzado,
los textiles y el vestido,
y
Nota sobre las labores,
Informe para y de la Reunión Tripartita, Ginebra, 1996 (resumenes en inglés,
documentos completos también disponibles en español).
Situación reciente en la
industria del vestido, Consecuencias de la
evolución tecnológica en la industria del vestido, y Nota sobre las
labores, Informes para y de la Reunión Tripartita, Ginebra, 1995.
Situación reciente en la
industria del cuero y del calzado, Empleo, las
condiciones de trabajo y la competitividad en la industria del cuero y del
calzado, y Nota sobre las labores, Informes para y de la Reunión
Tripartita, Ginebra,1992.
Condiciones de trabajo en la
industria textil a la luz de los cambios tecnológicos,
Formación profesional y la readaptación de los trabajadores en la
industria textil, y Nota sobre las labores , Informes para y de
la Reunión Tripartita Ginebra, 1991.
PARA MAYOR INFORMACION, SIRVASE
CONTACTAR A:
Sr. Jean-Paul Sajhau,
Departamento de Actividades Sectoriales,
Oficina Internacional del Trabajo,
4, route des Morillons,
CH-1211 GINEBRA 22 - Suiza
Tfno.: (41-22) 799-6467. Fax: (41-22) 799-7967,
Correo electrónico:
sajhau@ilo.org
o
sector@ilo.org
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